De maestros y Administraciones
Martes, 9 Febrero 2010 por Kaya
Doña María es profesora. Estudió Magisterio por la vía de Matemáticas y después se licenció en Geografía e Historia Moderna. Lleva más de treinta años dando clase en el mismo centro, a alumnos de entre 10 y 14 años, de Matemáticas y Conocimiento del Medio de Primaria y Lengua y Literatura y Ciencias Sociales de Secundaria. Está obligada a hacer un par de cursillos (como mínimo) al año sobre las asignaturas que imparte. Hoy, una inspectora le ha dicho que no puede dar clase de Ciencias Sociales a 1º de la E.S.O. porque no tiene un papel de la Comunidad de Madrid que dice que está habilitada para hacerlo. Tiene una colección de títulos de todo tipo y certificados de capacitación, pèro le falta el papelito la Comunidad, que, además, deberían habérselo dado automáticamente cuando se implantó la E.S.O.
Ahora, so pena de sanción, tiene que andar dando vueltas por ahí para conseguir el dichoso papel.
Aunque el caso de Don José es un poco más sangrante. Lleva más de cuarenta y cinco años en el mismo centro que Dña. María, y con sesenta y tres años está ya trabajando a media jornada. Le ocurre lo mismo: no le dieron el dichoso papel en su momento. Dice que pasa de ir a sacarlo: total, si dicen que no puede seguir dando clase de lo suyo, que directamente le jubilen o le cambien de curso. Pero la inspectora le dice que no se puede jubilar, y en el centro no quieren cambiarle de curso.
¿Tanto importa un papel que diga que estás capacitado para impartir una materia que llevas dando desde antes de que se inventaran esa estúpida burocracia?

A nosotros nos ha pasado un par de veces que en la Consejería perdieron las habilitaciones que otorgaron hace años hace años y hay que remover cielo y tierra para que el inspector de turno se de cuenta que ha habido otros inspectores que habilitaron en su momento. La memoria de la administración es tan tan tan tan corta como su sentido común.
En Euskadi pasa que a profesores que imparten clase en castellano les piden, cuando llevan ya 20 años impartiendo clase, que aprendan euskera para luego seguir dando clase en castellano. Como no se aprende en un día, les pagan un año entero como profesor pero sin dar clase, para que puedan acudir a la escuela de idiomas. Eso hace que tengan que contratar un sustituto para que de ese año por ellos. Pero como cuando hicieron la oposición no les pidieron el idioma, no les pueden despedir por no aprender, de forma que muchos se lo toman como unas larguísimas vacaciones (sólo tienen que acreditar haber ido a las clases, no haber aprobado).
Resultado: un sueldo de más durante todo un año salido de nuestros impuestos para que los profesores se tomen un año sabático, en base a un requerimiento que no necesitan y que además no pueden obligarles a superar. Viva la lógica burocrática.